miércoles, 18 de marzo de 2015

NO FUE UN DÍA CUALQUIERA


Ya hace unos años que vengo siguiendo a este prodigioso y sensible Sumiller en todos los canales y modos posibles, siempre y cuando mi agenda entra en casilla en blanco, es uno de los principales comodines, buscarle y escucharle, algún vídeo nuevo subido a la red, o ¿por qué no?, repetir la visualización y la escucha de uno ya contemplado con anterioridad. 
Si ya de ese modo era realmente fascinante y emocionante escucharle, en directo, fue una experiencia inolvidable, de esas pequeñas e inesperadas vivencias que te hacen pensar, reflexionar y que te empujan hacia delante como cuando tu padre te dice, ¡Ánimo hijo!, pocas cosas son enérgicamente más poderosas e influyentes.





La II cumbre internacional del Vino 2015, fuera de las polémicas que ha suscitado política e institucionalmente, ha contado con la presencia y participación de prestigiosas figuras del Vino y la Gastronomía de nuestro país, donde han intervenido, y gracias a sus experiencias, conocimientos y capacidad de transmitir con naturalidad unos y con menos naturalidad otros, han sido capaces de reunir a foros en las salas y auditorios que por minutos se convertían en Templos del conocimiento.
El Viernes 13 de Marzo, llegué al Palacio de Congresos a las 11:15, ya algo nervioso pues tenía la inscripción realizada para asistir a las 11:00 a la Mesa redonda de la AEPEV, (Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino), en la que tenían como fin principal, fundar una asociación profesional en la que se uniesen blogueros, escritores y periodistas del vino , y así filtrar artículos inapropiados, narcisistas, egocentristas, y que poco aportasen al mundo del vino careciendo de nutrientes, veracidad y calidad de información, según dijo la Presidenta de la AEPEV, Maria Isabel Mijares. 
Toda la junta directiva, incluidos, mi amigo y tesorero de la misma, José Luís Martínez,  quien hizo la presentación del acto y forjó unos datos en torno al mundo de la comunidad de blogueros y comunicadores del mundo del vino, y un invitado especial con quien pasé el resto de la jornada hasta la comida, mi compañero de La Asociación de Sumilleres de Castilla La Mancha, y vicepresidente de la misma, Adán Israel, quien intervino en la mesa presidencial como sumiller experimentado y referente realizando videocatas y reportajes en internet, a parte de escritor en blogs y muchas otras cosas más, se encontraba en la mesa presidencial, cada uno haciendo su papel y que con mayor o menor consenso dispusieron sus elocuentes opiniones al respecto a disposición de un reducido quorum, que fue tal, no por la falta de relevancia de los asuntos o titulares del acto, sino por que el mismo, coincidía con una ponencia en el auditorio principal  de mi más admirado Pitu (Josep Roca), considerado el mejor sumiller del mundo, mejor sumiller de España y jefe de sala del "Celler Can Roca", mejor restaurante del mundo en 2013. Esta acto, como podéis intuir, eclipsaba todo cuanto aconteciese en el Palacio de Congresos durante su celebración.
Cuando terminó el coloquio de la AEPEV,  y tras saludar a todos los asistentes, me dispuse a correr por los pasillos, que me parecían interminables, dirigiéndome al auditorio principal. No sé por cual puerta entré , pero el caso es que lo hice y tomé asiento. Ahí estaba él, Pitu, elegante, sencillo, con voz serena y tenue, pero penetrante. La ponencia estaba llegando a su fin, y en la pantalla un retrato de "Elizabetta Foradori".




Impresionaba escuchar a un ídolo idolatrando a otro ídolo (me tomo el lujo de ser redundante aquí). Fueron 12 minutos, sólo 12 minutos, pero cubiertos con una elevada intensidad emocional. 
No he presenciado jamás un discurso en el que el orador , a través de sus palabras fuera capaz de alcanzar mi umbral óptimo de sensibilidad en torno al mundo del vino, a su cultura, su historia, sus gentes, en menos de un minuto de escucha. Ya de por sí, la historia personal y el proyecto vitivinícola de Elisabetta es realmente mágico, pero cuando es narrado por Pitu , es también emocionante. 
Pitu, (Josep Roca), es una persona íntegra, poseedora de grandes conocimientos y experiencias, que ha sentido y siente el vino y su trabajo como una forma de vida, quizá, como la única forma de vida que él contempla para sí mismo, aspecto éste elemental para comunicar ese sentimiento, para transmitirlo y los que vamos sacando la lengua tras de su legado, podamos sentirlo dentro. El hace que con sus palabras , el Vino, se adentre en nuestras almas, porque valora cada eslabón, cada paso, cada proceso, cada minuto empleado en su elaboración, cada gota de sudor del bazuqueador, cada corte en las manos del podador, cada ampolla encallada del artesano anforero, cada sueño, cada grano de cada racimo es especial y genuino....El vino es algo tan respetado por él, que según dicen las personas de su entorno, no se considera capaz de elaborarlo. Si Pitu elaborase vino, ese vino sería una especie de "bálsamo de fierabrás" para las almas sin sueño y sin pasión.




Fue una jornada especial y cargada de sensaciones, pues tras emocionarme con Pitu, mi colega Adán Israel y yo fuimos a deleitarnos con la mesa abierta de debate en la que participaba el gran Custodio Lopez Zamarra, "Maestro de maestros" entre otros, aportando sugerencias sobre el comportamiento del Jefe de Sala y del Sumiller en Hostelería y en Sala, era realmente interesante escucharles, y nosotros sentados en primera fila, viendo las miradas de los ponentes cuando hablaban, y a tres asientos de nosotros, el Gran Josep Roca.... Estos párrafos exigen una disculpa humilde por los alardes, que en todo caso son exaltaciones de emoción y cargas de placer acumuladas en gran peso y volumen, pero en  pequeño recipiente. En esta ocasión ,¡¡ Feliz Vino y Feliz Vida !! para todos los que tratamos de hacer del vino nuestra forma de vivir , en la sombra de los Maestros.


José Carlos Rodríguez
Sumiller