martes, 12 de abril de 2016

EL VINO Y LA FELICIDAD. CUÁL ES SU RELACIÓN

EL VINO Y LA FELICIDAD


En los últimos años está venimos escuchando eso de que “una copita de vino al día es buena para salud”.

Pues bien, desde Chato Grato, queremos sumarnos rotundamente a esa afirmación.

Estudios recientes, como los llevados a cabo por la Universidad de California, han demostrado que una o dos copas de vino tinto diarios a nuestra dieta conllevan numerosos beneficios, poniendo de relieve que además es uno de los pocos productos que acumulan tantas cualidades positivas.

Pero, ¿Por qué el vino tinto y no el vino blanco?

Estudios han puesto de relieve que el vino blanco se realiza exclusivamente con la pulpa de las uvas, mientras que el tinto incluye el tratamiento y procesado de la piel y las semillas, que son las zonas donde más polifenoles están presentes, particularmente encontramos quercitinas y resveratrol, los que son buenos candidatos para explicar el efecto protector del vino frente al riesgo de cáncer y cardiopatía coronaria, así como ser los encargados de la eliminación de los radicales libres en nuestro organismo.

Hablemos del reveratrol

Se trata de un compuesto que se encuentra en el vino tinto, y por lo tanto, en las uvas, pudiéndose hallar en otras plantas como el cacao.

Una de los grandes beneficios de este compuesto, además de reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, es que estimula un gen de respuesta al estrés que activa una serie de genes que protegen el cuerpo de las infecciones, incluso protegiéndonos de la radiación ultravioleta de los rayos solares.

Esta propiedad tan única y saludable sobre nuestro organismo no estaba del todo confirmada pero, gracias al estudio llevado a cabo por la Universidad de California, los investigadores han podido llegar a esta conclusión a través del análisis de una antigua familia de enzimas, las Arlt sintetasas. 
Gracias a este análisis descubrieron que el resveratrol actuaba como un imitador de la tirosina, un aminoácido no esencial, que encontramos en nuestro organismo. Fundamental para el metabolismo éste en general, al ser el precursor de la adrenalina y la dopamina, las cuales ayudan a regular nuestro estado de ánimo.

El experimento

El equipo dirigido por la doctora Christina Gianoulakis, inyectó a ratas cantidades diferentes de alcohol y empezó a controlar la reacción de las endorfinas.
Detectaron que en dosis bajas o moderadas, pero no en las dosis altas, las ratas habían elevado la liberación de las betaendorfinas en el Área Ventral Tegmental (AVY), una región del cerebro conocida por su papel en la producción del efecto de recompensa del alcohol.

Conclusión

Tras este experimento, se pudo llegar a la siguiente conclusión.

El consumo de poca cantidad de alcohol aumenta la liberación de endorfinas, produciendo en consecuencia efectos placenteros en la persona.

Y curiosamente, si el consumo de vino viene acompañado por luces ambientales en tonalidades rojas o azules, los estudios dicen que se liberan aún más endorfinas que bajo luces de tonos verdes o blancos.