martes, 5 de abril de 2016

8 TIPS SOBRE EL VINO. MITOS QUE NO SON CIERTOS



  1. LOS BLANCOS SE ELABORAN CON UVA BLANCA Y LOS TINTOS CON UVA TINTA
Se puede hacer vino blanco con uvas tintas, puesto que el mosto de ambos tipos de uvas es incoloro. Basta con coger las uvas tintas y prensarlas rápidamente para extraer el mosto habiendo el menor contacto posible entre el mosto y los hollejos o pieles de la uva, que es donde están los pigmentos coloreados. De esta manera obtendremos un mosto sin color que, elaborándolo como un vino blanco, nos dará un vino de estas características.

De hecho existen vinos blancos en España elaborados, por ejemplo, con nuestra variedad tinta estrella, la Tempranillo. Y el champagne tradicional francés se elabora a partir de tres variedades de uva: Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier; siendo, estas dos últimas, uvas tintas.

Sin embargo no se puede realizar vino tinto con uvas blancas, básicamente porque la piel de la uva blanca carece de antocianos, que son las moléculas pigmentadas responsables del color en los vinos tintos.


  1. EL VINO ENGORDA
Pues sí y no. Todo aquello que ingerimos, a excepción del agua, conlleva un aporte energético. Si al final del día no compensamos las calorías que hemos ingerido con las que hemos gastado, los nutrientes sobrantes se acumularán en nuestro cuerpo en forma de grasa. Sin embargo, en el caso del vino, a diferencia de otras bebidas con alcohol, no estamos hablando de calorías “vacías”, o calorías sin aporte nutricional. El vino contiene, además de alcohol, muchos otros nutrientes como sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro o vitamina B6.
Además, según la Organización Mundial de la Salud, el vino contiene resveratrol, un potente antioxidante natural que proviene de la uva y que ayuda a sintetizar el colesterol HDL, (High Density Lipoprotein) lo que conocemos como colesterol “bueno” y a reducir los niveles de colesterol LDL (Low Density Lipoprotein) o colesterol “malo”. Con lo cual, podemos decir que un consumo de vino moderado ayuda a reducir el nivel de grasas en nuestro organismo.

  1. LOS VINOS MÁS CAROS SON SIEMPRE LOS MEJORES
Está claro que un rango de precios normalmente va unido a calidad, pero también es cierto que podemos encontrar vinos con una relación calidad-precio extraordinaria, y mucho menos ser los más caros del mercado. Para ello tenemos la guía “Los Supervinos”, en su edición 2016, considerada la mejor guía de vinos de España según los premios Gourmand selecciona y puntúa 118 referencias compradas en 12 supermercados -de ahí el prefijo- de toda España cuyo precio es como máximo 6,99 euros, los denominados 'supervinos', y 32 con un valor entre 7 y 14,99 euros, a los que llaman 'megavinos'.


  1. EXISTEN VINOS PARA MUJERES
No es que exista un vino para mujeres y otro para hombres, sencillamente, hombres y mujeres son distintos, y esas diferencias hay que entenderlas.
Si se habla de preferencia en gustos, es adecuado generalizar. Primero, desterrando el mito que a ellas les gustan más los vinos suaves, livianos y dulces. En definitiva, son muchos más los hombres que buscan esos vinos, que las mujeres. Es cierto que lo más importante es si gusta o no gusta.
Así, mientras el hombre puede ponderar su austeridad y longevidad, la mujer puede criticar su falta de expresión y, sobre todo, sus texturas (casi agresivas). Sin dudas, el paladar de la mujer es más sensible, porque está más entrenado. Y eso explica que perciban muchos más aromas y sabores que el hombre. Así, mientras ellos le escapan a los vinos fragantes y perfumados, ellas se dejan seducir por esos perfumes.

  1. LOS TINTOS SE SIRVEN A TEMPERATURA AMBIENTE

¿Has probado beber un tinto en pleno agosto a la temperatura ambiente de 40º? Obviamente no.

Los vinos tintos deben presentarse con un margen de temperatura que oscile entre los 16 y los 18 º C para que se puedan conservar todos sus matices y se perciban adecuadamente sus componentes. Una excesiva temperatura provoca que la volatilidad del alcohol inunde el paladar, haciendo imposible la captación de los distintos aromas.

Es más con el calor, la evaporación de los alcoholes hace que afloren los aromas más fuertes y menos agradables del vino.

Los tintos jóvenes pueden presentarse entre los 12 y 15º C para resaltar su frescura y matices florales, los crianzas entre los 16 y 18ºC y los de grandes añadas a 20ºC.

Por tanto, nada de servir los tintos a temperatura ambiente y menos en verano. En verano será conveniente el enfríalos en una cubitera e incluso servirlos un poquito más bajos, porque a lo largo de la comida irán subiendo de grados.


  1. LOS VINOS ECOLÓGICOS NO LLEVAN ADITIVOS
Falso. Los vinos ecológicos llevan aditivos, solamente que estos están autorizados en la agricultura ecológica.


  1. LOS VINOS MEJORAN CON EL TIEMPO
No todos llevan bien el paso del tiempo.

La mayoría de vinos blancos y vinos rosados, han de ser consumidos a los 2 años de su producción, ya que sólo jóvenes podremos apreciar todos sus matices aromáticos.

En el caso de los vinos tintos, estos pueden aguantar más tiempo si es que han sido creados para ello.
No es así con los vinos jóvenes que pasan por maceración carbónica, en este caso querremos apreciar todo su esplendor de fruta y suavidad.

Otros vinos tintos tintos ya se producen poniendo la vista en el futuro, se tratara de variedades seleccionadas, maduras y de agradable tanino, que son elaboradas cuidadosamente y reciben una cuidada crianza en roble, pueden llegar a mejorar en botella hasta más allá de los 10 años. Eso sí, estando almacenadas correctamente y con un corcho de calidad que pueda soportar el paso del tiempo, cosa que no siempre es así.

Un vino no por ser ser viejo es mejor que uno joven, cada vino tiene su momento. Uno joven o ligero no es por ello peor que uno con más estructura. Lo que hemos de apreciar es que el vino esté en su mejor momento, joven con su encanto y fruta o criado en madera con sus aromas más complejos.

Hemos de tener en cuenta que el apogeo de un vino, es cuando éste nos ofrece, al máximo, todo su potencial y que pasado este umbral empezará a caer en sensaciones, que no es lo mismo que la longevidad, este parámetro nos indicará cuanto tiempo tardará en llegar a su apogeo y el tiempo que se mantiene antes de que pierda características.


  1. CARNES CON VINO TINTO Y PESCADOS CON BLANCOS
Lo del tinto para la carne y el blanco para el pescado es algo que debería quedar en la prehistoria del vino pero que lamentablemente en algunos restaurantes donde no se le tiene mucho respeto ni al vino ni a la gastronomía es una práctica que sigue siendo habitual y se ha convertido en parte de nuestra cultura.

Hay blancos que no sólo pueden sino que van estupendamente con un buen plato de carne, sobre todo los que tienen una buena acidez que hace que la carne no se te haga pesada, y los que tienen crianza en barrica porque le aporta volumen, eso sí, tienen que tener una calidad mínima porque hay blancos que cuando los bebes es como si bebieras agua, pero incluso en ese caso podrían acompañar una carne ¿no beben agua con la carne los abstemios?

Un vino tinto joven y frutal puede acompañar perfectamente un pescado azul, y un vino tinto reserva delicado y elegante puede ser un estupendo acompañante de un besugo, por ejemplo.