miércoles, 29 de junio de 2016

UN PASEO POR LOS VINOS BLANCOS








Con la llegada del verano la popularidad de los vinos blancos aumenta, y hoy hemos decidido dar un paseo su mundo, en concreto por las variedades más populares con las que elaborar este "alimento" tan apetecible en esta época del año.

Empezamos


Chardonnay: la variedad más internacional de blancos y la más famosa. Originaria de Chablís, aunque la podemos encontrar en Champagne, en Navarra, en el Penedés, en otras zonas de España de forma minoritaria, y en Australia. Esta variedad me gusta porque produce vinos con mucho cuerpo, se adapta fácilmente y produce una corona genial en los espumosos.



Sauvignon Blanc: elegante, delicada, esta variedad nace en la región francesa de Loira. En Rueda también es muy apreciada, igual que en Nueva Zelanda, donde dicen que huele a espárragos. Es muy floral, con una acidez deliciosa. Los vinos jóvenes de esta variedad son como una chica joven rubia, rosada y de curvas perfectas. Con barrica se transforma en una interesante mujer de cerca de cuarenta años (mucho más atractiva aunque menos envolvente y floral.



Gewürztraminer: Esta variedad proviene de Alsacia. Es una variedad con mucha personalidad, muy floral (dicen que huele a rosa y especias) y con la acidez típica del clima continental. Puede llegar a congelarse porque los lugares donde se cultiva juegan con los límites climáticos para que la viña pueda sobrevivir: su mejor resultado son los vinos de hielo alemanes. Pero si decidimos probar uno elaborado en las vendimias tardías, encontraremos su cara más dulce y melosa.



Riesling: Es una variedad que inspira. Su aroma a albaricoque es exquisito y presenta una gran delicadeza en boca. El Mosela (Alemania) es uno de los lugares donde mejor luce.



 

Igual no suena tan “in” como las anteriores, pero estas son nuestras variedades autóctonas, las españolas:



Xarel-lo, Macabeu y Parellada: es la trilogía del Penedés, las tres gracias del cava.



Moscatel: parece que huele a uva fresca. Se utiliza para hacer vinos dulces, aunque pueden ser también secos.



Verdejo: una variedad encantadora y aromática, que invita a soñar con que tienes un jardín en tu copa y te encuentras en el trópico.



Albariño: elegante, floral y cítrica. La variedad reina de los gallegos que tan bien sienta con una mariscada…



Airén: la blanca manchega y una de las más plantadas en la península.



Godello: nace en Valdeorras y tiene un sabor agridulce con un perfume embriagador



Garnacha Blanca: carnosa, golosa y caprichosa, da unos vinos muy versátiles, dependiendo de la elaboración.



Viura: Es un sinónimo de la macabeu y una de las variedades más plantadas en España. Con ella se están elaborando unos vinos muy interesantes en La Rioja.



Palomino: la uva por excelencia de los vinos de jerez



Pedro Ximénez: es una variedad de uva que se puede vinificar como vino blanco pera da unos vinos dulces increíbles en la zona de Málaga y Córdoga, de color caoba y con uvas pasificadas. Es el vino del sol.



Listán Blanca: huele a hiervas del monte de las Canarias.






TAREA: Vinos blancos a catar antes de que acabe el verano



  1. Chardonnay de Chablis (Borgoña)
  2. Riesling del Mosela
  3. Gewürztraminer
  4. Sauvignon Blanc de Sudáfrica
  5. Chardonnay de Napa Valley
  6. Torrontés de Argentina
  7. Xarel-lo del Penedés
  8. Verdejo de Rueda
  9. Albariño de Rías Baixas o Ribeiro
  10. Viura de Rioja
  11. Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda
  12. Airén de La Mancha


domingo, 12 de junio de 2016

VINOS BLANCOS DE UVA VERDEJO

La uva Verdejo habita desde hace siglos en la Denominación de Origen Rueda.  

Su origen, aun no teniendo testimonios escritos de ello, se cree que puede coincidir con el reinado de Alfonso VI (siglo XI).




En esa época se repobló la cuenca del Duero con cántabros, vascones y mozárabes, siendo estos últimos los que con mayor probabilidad trajeron la variedad Verdejo a España.


Podemos acercarnos al vino blanco diciendo que el aroma y sabor de la Verdejo tiene matices de hierba de monte bajo, con toques afrutados y una excelente acidez.



El extracto, factor de personalidad de los grandes vinos blancos, es perceptible por su volumen y su característico toque amargoso que proyecta en boca un destello de originalidad, acompañado de una gran expresión frutal.

Son vinos de gran armonía, cuyo recuerdo tras el paso por boca invitan a continuar con la degustación.

Catando el vino

Qué mejor forma de catar el vino que con esta videocata de manos de nuestro sumiller José Carlos Rodríguez



miércoles, 1 de junio de 2016

VINOS ROSADOS. ELABORACIÓN Y CATA

El rosado es un vino que  ha tenido mala prensa y probablemente, de forma injusta ha sido relegado casi al olvido durante años. 
Hoy, afortunadamente gracias a la gran calidad de las elaboraciones y al mayor nivel de cultura enológica de los consumidores, comienza a ocupar el papel que le corresponde en el panorama enológico y gastronómico actual.
El vino rosado procede de uvas tintas o de una mezcla de blancas y tintas, llamado clarete. Si bien en este post nos vamos a centrar en el rosado elaborado con uvas tintas.
Los vinos rosados se pueden elaborar de dos formas
Sangrado
Con él se obtienen los rosados de mayor calidad. 
Una vez estrujadas y despalilladas las uvas, se depositan en una cuba a una temperatura aproximada de 14/15 º C, las uvas amontonadas dentro del depósito irán soltando lentamente su mosto que se va tiñendo lentamente y realiza una maceración corta mediante la cual se pueden extraer los taninos y antocianos que harán que el mosto adquiera el color típico del rosado.
Este periodo de tiempo suele variar según las regiones y variedades de uvas, pero está comprendido entre 6 y 24 horas. (Al de 12 horas se llama “Rosado de una noche” y al de 24 horas de «una noche y un día»). Una vez finalizado este proceso, tendremos un mosto teñido de color rosa fuerte, con las fragancias aromáticas que ha extraído de los hollejos durante la maceración.
A continuación se realiza el sangrado, que consiste en dejar salir el mosto del depósito para llevarlo a otro envase. 
Estos depósitos están provistos en el fondo de unas rejillas que retienen las partes sólidas, por lo cual dejan salir gran cantidad de mosto “yema” (extraído sin prensar). En el nuevo depósito se le deja desfangar un tiempo y finalmente se trasiega a otra cuba donde realizará la fermentación, como los blancos, a una temperatura controlada inferior a 20 ºC.
Cuando termina la fermentación alcohólica, puede realizar o no la fermentación maloláctica, dependiendo del tipo de rosado que queramos obtener y las variedades de uvas con las que lo hemos elaborado. 
Finalmente se procede al sulfitado, clarificado y estabilizado con frío.
Para terminar, se embotella con rapidez para que conserve su frescura.
La mayoría de los rosados son jóvenes y sin contacto con madera, aunque algunos se pueden llevar a barrica de roble durante un corto período de tiempo para que adquieran más estructura y carácter.
Cata de vinos rosados
Vamos a describir  a continuación las características de catas más importantes de estos vinos rosados
Fase visual
– Limpidez. Proceder como en los blancos.
– Brillo. De muy brillante a brillante, según la edad (hasta 2 años).
– Color. Pálido, rosa vivo, salmón, fresa, (dependiendo de las variedades de uva), se va haciendo anaranjado con el tiempo hasta alcanzar el color “piel de cebolla”, aceitoso e incluso “ojo de perdiz”. El color del rosado depende mucho de la variedad de uva que se utilice para su elaboración. Así en los elaborados con Cariñena, predomina el granate, con Cabernet los tonos frambuesas y con Garnacha son más oscuros tirando a malvas.
– Términos más frecuentes para definir el color de los vinos rosados. Rosa pálido, rosa violáceo, frambuesa suave, anaranjado, salmón, rosa ámbar, piel de cebolla, ojo de perdiz.

Fase Olfativa
Los rosados deben tener un aroma potente y una gran fragancia, a flores y frutas.
Cuando envejecen generan olores a fruta pasificada, miel y rancio.
En sus aromas, aunque en general parecidos a los blancos, predominan típicas golosinas, chicles, moras, frambuesas, cerezas, plátanos, cítricos, fresas y pétalos de rosa.
Fase Gustativa
Es muy importante destacar la presencia intensa de aromas de boca, destacan los sabores florales y frutales con una cierta acidez y sensación de frescura.
Frambuesa, fresas no muy maduras, caramelos  ácidos.