martes, 11 de octubre de 2016

VINOS CLASICOS DE ESPAÑA. LA RIOJA

Cuando a uno le preguntan sobre vinos clásicos, es casi seguro que lo primero que se le vendrá a la cabeza serán los vinos riojanos.

Pues bien, en esta ocasión vamos a hablar de ellos.




En los últimos años, los tintos riojanos han ido evolucionando; tienen más color, más estructura, una mayor presencia de fruta y, cómo no, menos madera y sus efectos.
Bajo estas "nuevas tendencias" se oculta un mayor trabajo de viñedo que apunta a vendimiar uvas más maduras, maceraciones más largas, una reducción de los tiempos de crianza y el uso de maderas más nuevas.

Lo cierto es que el número de bodegas y vinos que han apostado por esta tendencia ha sido de tal magnitud, que lo que actualmente llama la atención es el escaso número de bodegas que se han mantenido fieles a las "viejas prácticas".





Pero, ¿cuáles son sus firmas de identidad?

Son bodegas que no buscan la máxima extracción y, en consonancia, los tiempos de maceración no son prolongados, el vino envejece durante incluso más tiempo que lo que establece la normativa del Consejo Regulador y la crianza en botella es igualmente prolongada. El acento se pone más "puertas adentro" (en la bodega) que en el viñedo, lo que se explica en muchos casos por la escasa cantidad de viñedo propio en manos de unos elaboradores que adquirían gran parte de la uva a terceros.

Los tintos que así se elaboran salen al mercado con un color rubí teja más o menos acusado y con una paleta aromática compleja, pero no tanto por las sensaciones de fruta, sino por las notas especiadas y de reducción adquiridas durante el proceso de envejecimiento. Son suaves y redondos en boca, bastante aromáticos, de una persistencia media y tienen la virtud de ser muy versátiles en la mesa.




Dicho esto, sólo queda abrir una de botella de estos vinos y disfrutarlo en la mejor compañía.