A pesar de que en verano el consumo de vinos
blanco sea mayor que el de tintos, no podemos olvidarnos de éstos. Así que, y
para continuar con la entrada de la última semana, hoy nos vamos de tintos.
Merlot: produce vinos con aromas a
ciruelas. Da unos vinos golosos en los tintos jóvenes y tiene una gran
capacidad de envejecimiento en los tintos con reservas.
Cabernet
Sauvingnon:
suena y sabe muy bien. Dicen que el aroma que la distingue es a pimientos
verdes, pero los de verdad, los que se compran directamente de la huerta,
porque los envasados, esos, lo que se dice oler, no huelen mucho…
Pinot Noir: la variedad tinta más femenina,
por misteriosa, delicada y elegante. Buena acidez y aromas a violeta, no es muy
tánica.
Syrah: interesantes notas a regaliz y
frutos del bosque.
Ahora vamos a por las nuestras, las autóctonas:
Tempranillo: se llama así porque es la que
madura más temprano. Deliciosas frutas rojas con un toque a pimienta.
Mencía: una uva muy especial que está
de moda porque da vinos con buen color y acidez.
Garnacha tinta: llena de sol, es la uva
mediterránea por excelencia. Produce vinos que se oxidan rápidamente en color y
con mucho volumen en boca.
Negramoll: variedad mallorquina que da
unos vinos especiados.
Bobal: la favorita de la zona de
Levante, con poco grado y un aroma fresco.
Cariñena: es la variedad más cañera, con
un buen par de taninos.
Manto Negro: también llamada callet, la
encontraremos en los grandes vinos de las Islas Baleares.
Monastrell: tiene buena adaptación hasta en
sitios donde llueve poco. Muy aromática y con olor a lavanda.
Trepat: excelente para hacer rosados y
espumosos rosados.
TAREA: Tintos a
catar, de aquí al invierno hay mucho tiempo.
Merlot de Pomerol
Syrah del Ródano
Sangiovese en Chianti
Garnacha del Priorato
Pinot noir de la Borgoña
Cabernet sauvignon de Burdeos
Tinta de Toro en Toro
Tinta fina de Ribera
Ull de llebre en Penedés
Tempranillo en La Mancha


