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miércoles, 25 de mayo de 2016

CÓMO CATAR CERVEZAS


Al igual que en los vinos, en una cata de cervezas también encontramos tres fases: visual, olfativa y gustativa. Y tal y como pasa en las catas de vinos, hay que tener presente tres aspectos fundamentales, el catador, la muestra y el entorno.


El Catador

• no coma durante la cata

• no trague la cerveza
• no use perfumes fuertes
• se abstraiga de sus preferencias personales
• esté relajado y despierto, no pierda la concentración en ningún momento
La muestra

• debe ser inferior a 12, para evitar la fatiga y saturación

• debe ser anónima
• pruebe al final la primera muestra
• debe estar a la temperatura adecuada
El entorno

• la copa debe ser transparente y sin olores extraños

• el local debe tener buena luz, sin ruidos, con una temperatura de 20-22ºC, sin olores que puedan empañar los de la cerveza, con buena ventilación y una humedad relativa cercana al 60%.
Ya entrados en la cata distinguimos:

FASE VISUAL

La vista nos desvela la transparencia del líquido, que gradualmente puede llegar a tener varias escalas de oscuridad, siendo la cristalina la que ha sufrido varios filtrados.
Colores: El nivel de oscuridad de la cerveza indica el grado de tueste del grano utilizado, cuanto más tostada la malta, más oscuro será el color final de la cerveza. La intensidad del tono puede llegar a variar entre el blanco marfil y el negro regaliz de las cervezas stout (negra). 



Brillo: La cerveza siempre ha de ser brillante y esto se consigue con un buen control de filtrados.

Aspecto: El aspecto de la cerveza tipo lager debe ser vivo. En el caso de que sea turbio o velado se debe a una excesiva fermentación, a excepción de la cerveza de trigo que permite una cierta turbidez por sus características particulares. 



FASE OLFATIVA
Gracias a la pituitaria, al respirar suavemente sobre el recipiente, identificamos la personalidad de la cerveza. Las sensaciones que se reciben son las del aroma penetrante de la malta, la fragancia del lúpulo y el olor del alcohol.

En los aromas de las cervezas intervienen diferentes factores:

• Tipos de cereal

• Variedad y características de la cebada 
• Tipo de levadura 
• Tiempo de guarda
• Tipo de fermentación: cuando la fermentación es alta el aroma es más intenso, mientras que la fermentación baja otorga un aroma más ligero.


La gama de aromas de los tipos de cerveza es muy amplia:


• Bouquet: aromas de malta y/o lúpulo

• Cereal crudo: este aroma se da más en las cervezas elaboradas a partir de trigo, avena o arroz
• Levadura: aroma típico de todas las cervezas, pero se percibe especialmente en las de alta fermentación
• Roble/Madera: aroma típico de las cervezas que han tenido crianza en madera
• Resinas: se dice cuando las lupulinas o resinas del lúpulo han aportado una sensación agradable y refrescante
• Tostados: los aromas a tostados vienen dados principalmente por la temperatura y la intensidad del tueste de la malta
• Finura: la finura de los aromas depende básicamente de la llamada segunda fermentación, es decir, del tiempo que dura la fermentación de guarda. Normalmente, a mayor tiempo de guarda, mayor finura
• Intensidad aromática: las cervezas de alta fermentación son las más aromáticas


FASE GUSTATIVA

El mejor procedimiento para apreciar la cerveza en toda su plenitud es el siguiente: primero se da un sorbo a la cerveza para humedecer la boca, seguido de un segundo sorbo en el que se paladeará y se degustará más despacio para que la lengua identifique cada una de las características de esta completa bebida. 

Los principales sabores que se pueden percibir en la boca al probar una cerveza son los siguientes:


• Suaves

• Secos
• Refrescantes
• Amargos
• Pastosos
• Dulces
• Afrutados
• Maltosos
• Ácidos


En esta gama y en la que se desprende de la misma vuelven a ser de vital importancia los siguientes factores:


• Tipo de cereal

• Variedad y características de la cebada
• Temperatura del tostado de la malta
• Tipo de fermentación
• Levaduras
• Fermentación y tiempo de guarda
• Crianza
• Pasteurización
• Conservación
• Temperatura de servicio
• Recipiente de servicio


Un buen sistema para diferenciar los niveles de amargor de los tipos de cerveza es utilizar una referencia convencional denominada U.A. (unidad de amargo), que tiene una correspondencia directa con la cantidad de lúpulo que se mezcle. Su escala varía entre el 10 y el 100, aunque estos extremos son rarezas exóticas difíciles de encontrar. Los índices más habituales son entre 20 y 35, considerándose el 45 demasiado fuerte. Muy pocas llegan a 60, y éstas pueden ser rechazadas por paladares poco acostumbrados. 



LA TEXTURA EN UNA CERVEZA

La textura de una cerveza puede variar considerablemente dependiendo del tipo y calidad de la misma. La variedad de textura comprende cervezas “tupidas”, “espumosas”, como las blancas de trigo o las “compactas”, que llegan a ser tan densas que se pueden tirar de ellas 

La espuma es el resultado natural de la estabilidad de los componentes propios de la cerveza, al desprender el gas carbónico que contiene, por lo que siempre hay que servirla con ella. 

La espuma debe formar una corona de unos 2-3 cm de espesor. En los casos en que la cerveza forma aros de espuma a lo largo de las paredes del recipiente, significa que esta cerveza es de calidad. 

Una buena espuma debe ser blanca, cremosa y con buen aspecto. 



miércoles, 18 de mayo de 2016

VINOS Y ENSALADAS. DIFERENTES MANERAS DE MARIDARLOS

Va llegando la época estival, y con ella las ensaladas, uno de los platos estrella, ligero y fresco, que requiere saber con qué vino poder acompañarlo para acertar.

La ensalada suele acompañarse de aliños, salsas o diversos vegetales que desequilibran el maridaje, dificultando su acompañamiento con el vino.
Un acierto seguro es el Moscatel el cual tiene la ventaja de que soporta perfectamente la compañía de los vegetales herbáceos, aunque sean tan difíciles como los espárragos. 
Las ensaladas admiten también otras alianzas más sorprendentes. 
Una ensalada templada, como por ejemplo de micuit de pato, puede dar entrada a un Tinto joven de Garnacha, de Tempranillo o de Merlot.
Uno puede esperar que una ensalada con salsa de almendras y pimientos, acompañada de atún o bacalao, encuentre su complemento perfecto e un vino blanco; pero al probarla con un vino tinto, es posible que cambies de opinión. 
Aquellas en las que se incorporan frutas dulces como el melón, pera o manzana, contribuyen a contrarrestar los efectos de la acidez que pueda producir el aliño y ayudan a degustar el vino. Cuando existen toques dulces, las ensaladas pueden combinar bien incluso con riesling secos y gürztramminer, pero también con tintos tipo pinot noir o cabernet sauvingnon.
Cuando las ensaladas con base de pasta o arroz, los vinos rosados funcionan muy bien; y si son de legumbres, en cuyo caso suelen tener una tendencia de sabor dulzón, los vinos frescos con poco cuerpo, blancos, rosados o tintos combinarán genial, dependiendo claro está de los aliños y aderezo.

miércoles, 23 de marzo de 2016

PROBAR VINOS. ETAPAS DE UNA CATA. LA FASE OLFATIVA

PROBAR VINOS. ETAPAS DE UNA CATA. SEGUNDA FASE

LA FASE OLFATIVA

Una vez analizado el vino en su fase visual, evaluando color, textura y lágrima, llega el momento de pasar a la fase olfativa.

¿Por qué es tan importante esta fase? Porque el sentido del olfato es capaz de distinguir y catalogar miles de aromas distintos, y el vino está repleto de ellos.

La fase olfativa se divide en dos partes, la nasal, cuando lo olemos y la retronasal, cuando los aromas suben desde la boca cuando lo bebemos.


Las dos partes del aroma

Ahora vamos a explicar las dos formas que tenemos de oler el vino, más adelante entraremos en materia explicando los diferentes aromas y cómo distinguirlos.

Vía nasal

Esta es la vía común, cuando olemos el vino acercando la nariz a la copa.
Para percibir el mayor número de aromas debemos mover la copa circularmente, de esta forma conseguimos que los vapores se liberen, y aspirar fuertemente para hacerlos ascender por nuestra vía nasal.

Vía retronasal

Es la segunda vía por la que percibimos los aromas, esto es cuando tragaos el vino. En una cata profesional no se potencia del todo ya que no se traga, sino que se escupe para que los efectos del alcohol no interfieran.
Al tragar el vino, la liberación de aromas se multiplica, ya que aumenta de temperatura y se ve agitado por el propio hecho de ingerirlo, liberando y expulsando los vapores desde la boca y la laringe de forma interna hasta la nariz.

La percepción de los aromas

Podríamos decir que la más importante a la hora de identificar el mayor número de aspectos de un vino.
La información que nos ofrecen los colores es muy limitada, y la del gusto, aún siendo mucho más extensa, no llega a los niveles de precisión que la del olfato, pues es 10.000 veces mayor.

¿Qué le da el aroma al vino?

En la fase olfativa no se habla de olores, sino de aromas.
No puedes decir que el vino huele a una cosa u otra, sino que el vino tiene uno u otro aroma.
En general,los aromas del vino los obtiene de:
  • La variedad de uva con el que está elaborado
  • La época y el año en que se ha realizado la vendimia
  • El proceso de fermentación que se ha utilizado
  • El almacenamiento
  • La crianza en barrica
  • La madera para la crianza
  • El tiempo en la botella antes de abrirla


Los 3 aromas básicos del vino


Una de los puntos más difíciles en una cata es distinguir los tipos de aromas de cada vino. Podemos distinguir tres aromas básicos:

Aromas Primarios

Son aquellos aportados por la variedad de la uva y su mosto. Nos van a oler a la fruta de la propia uva, y van a variar en intensidad según del clima que ha acontecido a esa cosecha, la maduración cuando se vendimia, de cómo se ha trabajado la viña, etc.

Aromas Secundarios

Proceden de la fermentación del mosto, cuando los azúcares se transforman en alcohol, cetonas, ácidos y aldehídos. Este tipo de aromas variará según la temperatura a la que se ha realizado la fermentación, así como numerosas reacciones durante el proceso.

Aromas Terciarios

Son los que se generan durante la etapa de envejecimiento del vino, tanto en barrica como en botella. En este momento los aromas aumentan de intensidad y se multiplican obteniendo nuevos y variados.
Es en este proceso donde se generan los aromas de la serie animal y también la serie balsámica, dando forma a lo que se conoce como bouquet.

Cómo oler el vino en una cata

Ahora que ya sabes que hay tres tipos de aroma y a qué pertenece cada uno, toca aprender a olerlos dentro de la copa.

Paso 1. Agarre de la copa

Agarra la copa por el tallo para no calentar el líquido ni ensuciar la copa, pues tiene que estar completamente transparente para la fase visual.

Paso 2. Aromas primarios

Sin agitar la copa todavía, introduce la nariz dentro e inspira. En este momento percibirás los aromas primarios, que son muy volátiles y no necesitan que se mueva el vino para aparecer. De esta forma no se mezclan con los secundarios y terciarios

Paso 3. Aromas secundarios
Agita la copa dándole vueltas, de forma suave, para liberar los aromas secundarios y vuelve a oler. Ahora percibimos aromas que pueden coincidir con otros vinos, pues al ser sustancias producidas durante la fermentación pueden darse en diferentes variedades de uva.

Paso 4. Aromas terciarios

Vuelve a agitar la copa y repite el proceso. Llegará un momento en que empezarás a percibir los aromas terciarios, los que se obtienen del envejecimiento y conservación del vino.
Son los aromas más complejos y profundos, pues intervienen muchos factores durante mucho tiempo, cuanto más larga es la crianza de más aromas vamos a poder disfrutar.


Los diferentes tipos de aromas en la cata

Cuando olemos un vino, el aroma que percibimos dependerá de nuestra capacidad olfativa, no todo el mundo tiene la misma y no todos tenemos catalogados en nuestro cerebro los mismos aromas.
Por eso esta es una de las fases más complejas, a la vez que divertidas, pues cada persona puede tener distintas opiniones según su propia percepción.
Para establecer unas pautas y dotar de cierto orden a los aromas que puede presentar un vino, se han clasificado en diez series divididos entre los más frecuentes.

Serie animal: Son los aromas que nos recuerdan al almizcle, con notas de carne cuando el vino envejece.
Serie balsámica: Está formada por los aromas a resina y aceites esenciales parecidos.
Serie de maderas: Son aromas aportados por los taninos de las maderas de las barricas que se utilizan para el envejecimiento del vino.
Serie química: Son los aromas a ácido acético, azufre y sulfuro.
Serie de ésteres: Son aromas afrutados, como plátano, manzana o frambuesa, que se forman durante la fermentación al combinarse algunos ácidos y alcohol.
Serie de especias: Aportan aromas como la canela, la pimienta, la vainilla, el clavo, mostaza, etc.
Serie empireumática: A este grupo pertenecen los aromas a ahumado o quemado.
Serie floral: Aromas a flores como el jazmín, la violeta o la rosa.
Serie frutal: Todos los aromas que nos recuerdan a frutas como la grosella, el melocotón, la manzana, etc. Dentro de cada fruta, podemos distinguirlos entre fruta fresca, fruta en confite, etc.
Serie vegetal: Son aromas a hierbas, hojas, plantas, etc.



martes, 1 de marzo de 2016

EL PATIO DE CHATO GRATO

Buenos días!

Ha pasado mucho tiempo desde la última publicación, pero aquí estamos, con más fuerza y proyectos nuevos. Como éste, El Patio de Chato Grato, un fresh bistró inaugurado recientemente, donde podréis encontrar vinos, muchos y de todas partes del mundo, rica cerveza artesana, deliciosas raciones y  platos gourmet, todos ellos sin gluten, bueno casi, y sobre todo, un ambiente acogedor, divertido y lleno de buenos amigos.

Aquí os dejo el vídeo de presentación de vuestra casa.