LOS BLANCOS SE
ELABORAN CON UVA BLANCA Y LOS TINTOS CON UVA TINTA
Se
puede hacer vino blanco con uvas tintas, puesto que el mosto de ambos
tipos de uvas es incoloro. Basta con coger las uvas tintas y
prensarlas rápidamente para extraer el mosto habiendo el menor
contacto posible entre el mosto y los hollejos o pieles de la uva,
que es donde están los pigmentos coloreados. De esta manera
obtendremos un mosto sin color que, elaborándolo como un vino
blanco, nos dará un vino de estas características.
De
hecho existen vinos blancos en España elaborados, por ejemplo, con
nuestra variedad tinta estrella, la Tempranillo.
Y el champagne tradicional francés se elabora a partir de tres
variedades de uva: Chardonnay,
Pinot
Noir y
Pinot Meunier; siendo, estas dos últimas, uvas tintas.
Sin
embargo no se puede realizar vino tinto con uvas blancas, básicamente
porque la piel de la uva blanca carece de antocianos, que son las
moléculas pigmentadas responsables del color en los vinos tintos.
EL VINO ENGORDA
Pues
sí y no. Todo aquello que ingerimos, a excepción del agua, conlleva
un aporte energético. Si al final del día no compensamos las
calorías que hemos ingerido con las que hemos gastado, los
nutrientes sobrantes se acumularán en nuestro cuerpo en forma de
grasa. Sin embargo, en el caso del vino, a diferencia de otras
bebidas con alcohol, no estamos hablando de calorías “vacías”,
o calorías sin aporte nutricional. El vino contiene, además de
alcohol, muchos
otros nutrientes como
sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro o vitamina B6.
Además,
según la Organización Mundial de la Salud, el vino contiene
resveratrol, un potente antioxidante natural que proviene de la uva y
que ayuda a sintetizar el colesterol HDL, (High
Density Lipoprotein)
lo que conocemos como colesterol “bueno” y a reducir los niveles
de colesterol LDL (Low
Density Lipoprotein)
o colesterol “malo”. Con lo cual, podemos decir que un consumo de
vino moderado ayuda
a reducir el nivel de grasas en nuestro organismo.
LOS VINOS MÁS CAROS SON
SIEMPRE LOS MEJORES
Está
claro que un rango de precios normalmente va unido a calidad, pero
también es cierto que podemos encontrar vinos con una relación
calidad-precio extraordinaria, y mucho menos ser los más caros del
mercado. Para ello tenemos la guía “Los
Supervinos”, en su edición 2016, considerada la mejor guía de
vinos de España según los premios Gourmand selecciona y puntúa 118
referencias compradas en 12 supermercados -de ahí el prefijo- de
toda España cuyo precio es como máximo 6,99 euros, los denominados
'supervinos', y 32 con un valor entre 7 y 14,99 euros, a los que
llaman 'megavinos'.
EXISTEN VINOS PARA MUJERES
No
es que exista un vino para mujeres y otro para hombres,
sencillamente, hombres y mujeres son distintos, y esas diferencias
hay que entenderlas.
Si
se habla de preferencia en gustos, es adecuado generalizar. Primero,
desterrando el mito que a ellas les gustan más los vinos suaves,
livianos y dulces. En definitiva, son muchos más los hombres que
buscan esos vinos, que las mujeres. Es cierto que lo más importante
es si gusta o no gusta.
Así,
mientras el hombre puede ponderar su austeridad y longevidad, la
mujer puede criticar su falta de expresión y, sobre todo, sus
texturas (casi agresivas). Sin dudas, el paladar de la mujer es más
sensible, porque está más entrenado. Y eso explica que perciban
muchos más aromas y sabores que el hombre. Así, mientras ellos le
escapan a los vinos fragantes y perfumados, ellas se dejan seducir
por esos perfumes.
LOS TINTOS SE SIRVEN A
TEMPERATURA AMBIENTE
¿Has
probado beber un tinto en pleno agosto a la temperatura ambiente de
40º? Obviamente no.
Los
vinos tintos deben presentarse con un margen de temperatura que
oscile entre los 16 y los 18 º C para que se puedan conservar todos
sus matices y se perciban adecuadamente sus componentes. Una excesiva
temperatura provoca que la volatilidad del alcohol inunde el paladar,
haciendo imposible la captación de los distintos aromas.
Es
más con el calor, la evaporación de los alcoholes hace que afloren
los aromas más fuertes y menos agradables del vino.
Los
tintos jóvenes pueden presentarse entre los 12 y 15º C para
resaltar su frescura y matices florales, los crianzas entre los 16 y
18ºC y los de grandes añadas a 20ºC.
Por
tanto, nada de servir los tintos a temperatura ambiente y menos en
verano. En verano será conveniente el enfríalos en una cubitera e
incluso servirlos un poquito más bajos, porque a lo largo de la
comida irán subiendo de grados.
LOS VINOS ECOLÓGICOS NO LLEVAN
ADITIVOS
Falso.
Los vinos ecológicos llevan aditivos, solamente que estos están
autorizados en la agricultura ecológica.
LOS VINOS MEJORAN CON EL TIEMPO
No
todos llevan bien el paso del tiempo.
La
mayoría de vinos
blancos
y
vinos
rosados,
han de ser consumidos a los 2 años de su producción, ya que sólo
jóvenes podremos apreciar todos sus matices aromáticos.
En
el caso de los vinos tintos, estos pueden aguantar más tiempo si es
que han sido creados para ello.
No
es así con los vinos
jóvenes
que
pasan por maceración carbónica, en este caso querremos apreciar
todo su esplendor de fruta y suavidad.
Otros
vinos tintos
tintos
ya
se producen poniendo la vista en el futuro, se tratara de variedades
seleccionadas, maduras y de agradable tanino, que son elaboradas
cuidadosamente y reciben una cuidada crianza
en
roble, pueden llegar a mejorar en botella hasta más allá de los 10
años. Eso sí, estando almacenadas correctamente y con un corcho de
calidad que pueda soportar el paso del tiempo, cosa que no siempre es
así.
Un
vino no por ser ser viejo es mejor que uno joven, cada vino tiene su
momento. Uno joven o ligero no es por ello peor que uno con más
estructura. Lo que hemos de apreciar es que el vino esté en su mejor
momento, joven con su encanto y fruta o criado en madera con sus
aromas más complejos.
Hemos
de tener en cuenta que el apogeo de un vino, es cuando éste nos
ofrece, al máximo, todo su potencial y que pasado este umbral
empezará a caer en sensaciones, que no es lo mismo que la
longevidad, este parámetro nos indicará cuanto tiempo tardará en
llegar a su apogeo y el tiempo que se mantiene antes de que pierda
características.
CARNES CON VINO TINTO Y PESCADOS
CON BLANCOS
Lo
del tinto para la carne y el blanco para el pescado es algo que
debería quedar en la prehistoria del vino pero que lamentablemente
en algunos restaurantes donde no se le tiene mucho respeto ni al vino
ni a la gastronomía es una práctica que sigue siendo habitual y se
ha convertido en parte de nuestra cultura.
Hay
blancos que no sólo pueden sino que van estupendamente con un buen
plato de carne, sobre todo los que tienen una buena acidez que hace
que la carne no se te haga pesada, y los que tienen crianza en
barrica porque le aporta volumen, eso sí, tienen que tener una
calidad mínima porque hay blancos que cuando los bebes es como si
bebieras agua, pero incluso en ese caso podrían acompañar una carne
¿no beben agua con la carne los abstemios?
Un
vino tinto joven y frutal puede acompañar perfectamente un pescado
azul, y un vino tinto reserva delicado y elegante puede ser un
estupendo acompañante de un besugo, por ejemplo.