miércoles, 20 de julio de 2016

EL VINO NO SÓLO SE BEBE


Aunque todos conocemos el uso normal del vino, y las consecuencias de un excesivo uso del mismo, pocos sabíamos que también tiene otras alternativas.

El vino es un potente limpiador y desinfectante con múltiples aplicaciones en la casa, si bien son más conocidas son sus propiedades sobre la salud…


Aquí te dejo 10 aplicaciones del vino para limpiar y mejorar tu salud.




Las cualidades del consumo moderado de vino para la salud han sido puestas de manifiesto por decenas de estudios médicos muy rigurosos en los últimos años. Pero además hay otras muchas aplicaciones del vino que nunca hubieras podido imaginar…

Sirve para limpiar la cocina y desinfectar la fruta y las verduras. También para quitar manchas de grasa y, lo más increíble, las propias manchas de vino…

Además, suaviza la piel, cicatriza pequeñas heridas y mucho más: mejora la salud del corazón y la capacidad cognitiva, facilita la digestión y combate el ardor de estómago

Interesante, eh? Pues sigue leyendo.



Aplicaciones del vino para limpiar y desinfectar

  • El vino, al igual que el vinagre, es un excelente limpiacristales. Aprovecha los restos de vino de las botellas consumidas en casa para fabricarte un limpiador. Sólo hay que diluir el vino en agua, introducir en un bote tipo pulverizador y aplicar sobre ventanas, espejos, etc. con papel de periódico hasta que los cristales queden prístinos.

  • El vino es capaz de eliminar gérmenes que se desarrollan en los alimentos como la salmonella y el E. Coli, la bacteria causante de las úlceras de estómago, según estudios realizados en Estados Unidos. Por la misma razón se puede utilizar para disolver la suciedad de la superficie de frutas y verduras.

  • Como desinfectante en la limpieza de superficies en la cocina, el vino no tiene rival. Sólo sirven los vinos blancos y secos para este uso porque no dejan residuo. ¡Cuidado! El único tipo de encimera que no se puede limpiar con vino es el granito.

  • Las grandes manchas de aceite de coche en el garaje o sobre los adoquines se eliminan mejor aplicando previamente vino. Los ácidos del vino permiten “borrar” de forma más sencilla las manchas de grasa.

  • El vino con vino se quita… Eso sí, sólo sirve si la mancha es de vino tinto y se utiliza para limpiarla vino blanco. Hay que absorber inmediatamente el vino con una toalla o trapo limpio.



Aplicaciones del vino para la belleza y la salud

  • Los antioxidantes del vino son un excelente aporte para la piel. Sirve como tratamiento facial (tipo tónico) y también como tratamiento corporal, si se añade un vaso en el agua del baño. Además, es bien conocida la acción rejuvenecedora del consumo de vino sobre la piel. 

  • Una miga de pan embebida en vino puede ayudar a que pequeñas heridas cicatricen antes.

  • Hace ya tiempo que se sabe que el resveratrol y los antioxidantes que contiene el vino son beneficiosos para el corazón. Su consumo moderado aumenta los niveles de colesterol bueno, protegiendo así las arterias.

  • El vino blanco puede ser eficaz contra el ardor de estómago. Parece que el bicarbonato sódico que se les añade a algunos para reducir su acidez es la causa. Eso sí, no todos los vinos tienen esta acción…

  • El vino es un gran aliado de la función cerebral. Sus polifenoles aumentan el flujo de sangre y oxígeno al cerebro, aumentando la capacidad cognitiva. 
Ahora ya sabes, ten siempre en casa una botella de vino, si no te la bebes siempre la podrás usar para otras cosas.




miércoles, 13 de julio de 2016

¿UNA SANGRÍA?


No podemos dejar pasar el verano sin hablar de esta bebida tan nuestra.







La Sangría es una de las bebidas más consumidas en nuestro país, de hecho, es una de las bebidas que más lo caracterizan de cara a muchas otras zonas del mundo.



Realizada a base de vino y con un regusto dulzón, que el Parlamento Europeo decidió proteger de «falsificaciones», al aprobar el acuerdo para reformar las normas de etiquetado y protección de las indicaciones geográficas de los vinos aromatizados, lo que incluye la limitación del uso de la denominación «sangría» a la producción de este caldo en España y Portugal.



La Sangría data su origen en Las Antillas cuando eran colonias inglesas, aunque su expansión se debe a la presencia numerosa española a finales del siglo XIX en Paraguay y Argentina en épocas de verano.



El termino Sangría, proviene de la palabra española "sangre" lo cual inspiró para denominarla así por su color rojo. En numerosas colonias de América, era denominada como "limonada de vino".






Aunque cada uno tiene sus «trucos» para hacer la mejor sangría, hay un cierto consenso sobre cómo debe elaborarse esta bebida. Esta es la receta básica:





Ingredientes para 4 personas.

-1 litro de vino tinto (no tiene que ser excelente, pero tampoco compremos el peor de la tienda, mejor si es joven y con graduación).

-2 naranjas de zumo exprimidas o el zumo de dos limones.

-4 melocotones en trozos.

-3 cucharadas de azúcar.

-Gaseosa o Cointreau (opcionales).

-Hielo.

Una vez pelados y troceados los melocotones se ponen en una jarra grande, mejor si es de barro, y se añade el vino, el azúcar y el zumo de los limones o de las naranjas. Se remueve todo bien y se deja reposar en el frigorífico al menos durante dos horas.

En el momento de servirla se le pone mucho hielo. Si se quiere menos alcohólica se puede añadir gaseosa al gusto. Y en el caso contrario, para que resulte más fuerte, se añade al principio un poco de Cointreau o de ron. Adornar con unas rodajas de limón o de naranja, remover y ya está lista para beber.



jueves, 7 de julio de 2016

NOS VAMOS DE TINTOS




A pesar de que en verano el consumo de vinos blanco sea mayor que el de tintos, no podemos olvidarnos de éstos. Así que, y para continuar con la entrada de la última semana, hoy nos vamos de tintos.





Merlot: produce vinos con aromas a ciruelas. Da unos vinos golosos en los tintos jóvenes y tiene una gran capacidad de envejecimiento en los tintos con reservas.



Cabernet Sauvingnon: suena y sabe muy bien. Dicen que el aroma que la distingue es a pimientos verdes, pero los de verdad, los que se compran directamente de la huerta, porque los envasados, esos, lo que se dice oler, no huelen mucho…



Pinot Noir: la variedad tinta más femenina, por misteriosa, delicada y elegante. Buena acidez y aromas a violeta, no es muy tánica.



Syrah: interesantes notas a regaliz y frutos del bosque.



Ahora vamos a por las nuestras, las autóctonas:



Tempranillo: se llama así porque es la que madura más temprano. Deliciosas frutas rojas con un toque a pimienta.



Mencía: una uva muy especial que está de moda porque da vinos con buen color y acidez.



Garnacha tinta: llena de sol, es la uva mediterránea por excelencia. Produce vinos que se oxidan rápidamente en color y con mucho volumen en boca.



Negramoll: variedad mallorquina que da unos vinos especiados.



Bobal: la favorita de la zona de Levante, con poco grado y un aroma fresco.



Cariñena: es la variedad más cañera, con un buen par de taninos.



Manto Negro: también llamada callet, la encontraremos en los grandes vinos de las Islas Baleares.



Monastrell: tiene buena adaptación hasta en sitios donde llueve poco. Muy aromática y con olor a lavanda.



Trepat: excelente para hacer rosados y espumosos rosados.







TAREA: Tintos a catar, de aquí al invierno hay mucho tiempo.



Merlot de Pomerol

Syrah del Ródano

Sangiovese en Chianti

Garnacha del Priorato

Pinot noir de la Borgoña

Cabernet sauvignon de Burdeos

Tinta de Toro en Toro

Tinta fina de Ribera

Ull de llebre en Penedés

Tempranillo en La Mancha

domingo, 12 de junio de 2016

VINOS BLANCOS DE UVA VERDEJO

La uva Verdejo habita desde hace siglos en la Denominación de Origen Rueda.  

Su origen, aun no teniendo testimonios escritos de ello, se cree que puede coincidir con el reinado de Alfonso VI (siglo XI).




En esa época se repobló la cuenca del Duero con cántabros, vascones y mozárabes, siendo estos últimos los que con mayor probabilidad trajeron la variedad Verdejo a España.


Podemos acercarnos al vino blanco diciendo que el aroma y sabor de la Verdejo tiene matices de hierba de monte bajo, con toques afrutados y una excelente acidez.



El extracto, factor de personalidad de los grandes vinos blancos, es perceptible por su volumen y su característico toque amargoso que proyecta en boca un destello de originalidad, acompañado de una gran expresión frutal.

Son vinos de gran armonía, cuyo recuerdo tras el paso por boca invitan a continuar con la degustación.

Catando el vino

Qué mejor forma de catar el vino que con esta videocata de manos de nuestro sumiller José Carlos Rodríguez



miércoles, 1 de junio de 2016

VINOS ROSADOS. ELABORACIÓN Y CATA

El rosado es un vino que  ha tenido mala prensa y probablemente, de forma injusta ha sido relegado casi al olvido durante años. 
Hoy, afortunadamente gracias a la gran calidad de las elaboraciones y al mayor nivel de cultura enológica de los consumidores, comienza a ocupar el papel que le corresponde en el panorama enológico y gastronómico actual.
El vino rosado procede de uvas tintas o de una mezcla de blancas y tintas, llamado clarete. Si bien en este post nos vamos a centrar en el rosado elaborado con uvas tintas.
Los vinos rosados se pueden elaborar de dos formas
Sangrado
Con él se obtienen los rosados de mayor calidad. 
Una vez estrujadas y despalilladas las uvas, se depositan en una cuba a una temperatura aproximada de 14/15 º C, las uvas amontonadas dentro del depósito irán soltando lentamente su mosto que se va tiñendo lentamente y realiza una maceración corta mediante la cual se pueden extraer los taninos y antocianos que harán que el mosto adquiera el color típico del rosado.
Este periodo de tiempo suele variar según las regiones y variedades de uvas, pero está comprendido entre 6 y 24 horas. (Al de 12 horas se llama “Rosado de una noche” y al de 24 horas de «una noche y un día»). Una vez finalizado este proceso, tendremos un mosto teñido de color rosa fuerte, con las fragancias aromáticas que ha extraído de los hollejos durante la maceración.
A continuación se realiza el sangrado, que consiste en dejar salir el mosto del depósito para llevarlo a otro envase. 
Estos depósitos están provistos en el fondo de unas rejillas que retienen las partes sólidas, por lo cual dejan salir gran cantidad de mosto “yema” (extraído sin prensar). En el nuevo depósito se le deja desfangar un tiempo y finalmente se trasiega a otra cuba donde realizará la fermentación, como los blancos, a una temperatura controlada inferior a 20 ºC.
Cuando termina la fermentación alcohólica, puede realizar o no la fermentación maloláctica, dependiendo del tipo de rosado que queramos obtener y las variedades de uvas con las que lo hemos elaborado. 
Finalmente se procede al sulfitado, clarificado y estabilizado con frío.
Para terminar, se embotella con rapidez para que conserve su frescura.
La mayoría de los rosados son jóvenes y sin contacto con madera, aunque algunos se pueden llevar a barrica de roble durante un corto período de tiempo para que adquieran más estructura y carácter.
Cata de vinos rosados
Vamos a describir  a continuación las características de catas más importantes de estos vinos rosados
Fase visual
– Limpidez. Proceder como en los blancos.
– Brillo. De muy brillante a brillante, según la edad (hasta 2 años).
– Color. Pálido, rosa vivo, salmón, fresa, (dependiendo de las variedades de uva), se va haciendo anaranjado con el tiempo hasta alcanzar el color “piel de cebolla”, aceitoso e incluso “ojo de perdiz”. El color del rosado depende mucho de la variedad de uva que se utilice para su elaboración. Así en los elaborados con Cariñena, predomina el granate, con Cabernet los tonos frambuesas y con Garnacha son más oscuros tirando a malvas.
– Términos más frecuentes para definir el color de los vinos rosados. Rosa pálido, rosa violáceo, frambuesa suave, anaranjado, salmón, rosa ámbar, piel de cebolla, ojo de perdiz.

Fase Olfativa
Los rosados deben tener un aroma potente y una gran fragancia, a flores y frutas.
Cuando envejecen generan olores a fruta pasificada, miel y rancio.
En sus aromas, aunque en general parecidos a los blancos, predominan típicas golosinas, chicles, moras, frambuesas, cerezas, plátanos, cítricos, fresas y pétalos de rosa.
Fase Gustativa
Es muy importante destacar la presencia intensa de aromas de boca, destacan los sabores florales y frutales con una cierta acidez y sensación de frescura.
Frambuesa, fresas no muy maduras, caramelos  ácidos.

miércoles, 25 de mayo de 2016

CÓMO CATAR CERVEZAS


Al igual que en los vinos, en una cata de cervezas también encontramos tres fases: visual, olfativa y gustativa. Y tal y como pasa en las catas de vinos, hay que tener presente tres aspectos fundamentales, el catador, la muestra y el entorno.


El Catador

• no coma durante la cata

• no trague la cerveza
• no use perfumes fuertes
• se abstraiga de sus preferencias personales
• esté relajado y despierto, no pierda la concentración en ningún momento
La muestra

• debe ser inferior a 12, para evitar la fatiga y saturación

• debe ser anónima
• pruebe al final la primera muestra
• debe estar a la temperatura adecuada
El entorno

• la copa debe ser transparente y sin olores extraños

• el local debe tener buena luz, sin ruidos, con una temperatura de 20-22ºC, sin olores que puedan empañar los de la cerveza, con buena ventilación y una humedad relativa cercana al 60%.
Ya entrados en la cata distinguimos:

FASE VISUAL

La vista nos desvela la transparencia del líquido, que gradualmente puede llegar a tener varias escalas de oscuridad, siendo la cristalina la que ha sufrido varios filtrados.
Colores: El nivel de oscuridad de la cerveza indica el grado de tueste del grano utilizado, cuanto más tostada la malta, más oscuro será el color final de la cerveza. La intensidad del tono puede llegar a variar entre el blanco marfil y el negro regaliz de las cervezas stout (negra). 



Brillo: La cerveza siempre ha de ser brillante y esto se consigue con un buen control de filtrados.

Aspecto: El aspecto de la cerveza tipo lager debe ser vivo. En el caso de que sea turbio o velado se debe a una excesiva fermentación, a excepción de la cerveza de trigo que permite una cierta turbidez por sus características particulares. 



FASE OLFATIVA
Gracias a la pituitaria, al respirar suavemente sobre el recipiente, identificamos la personalidad de la cerveza. Las sensaciones que se reciben son las del aroma penetrante de la malta, la fragancia del lúpulo y el olor del alcohol.

En los aromas de las cervezas intervienen diferentes factores:

• Tipos de cereal

• Variedad y características de la cebada 
• Tipo de levadura 
• Tiempo de guarda
• Tipo de fermentación: cuando la fermentación es alta el aroma es más intenso, mientras que la fermentación baja otorga un aroma más ligero.


La gama de aromas de los tipos de cerveza es muy amplia:


• Bouquet: aromas de malta y/o lúpulo

• Cereal crudo: este aroma se da más en las cervezas elaboradas a partir de trigo, avena o arroz
• Levadura: aroma típico de todas las cervezas, pero se percibe especialmente en las de alta fermentación
• Roble/Madera: aroma típico de las cervezas que han tenido crianza en madera
• Resinas: se dice cuando las lupulinas o resinas del lúpulo han aportado una sensación agradable y refrescante
• Tostados: los aromas a tostados vienen dados principalmente por la temperatura y la intensidad del tueste de la malta
• Finura: la finura de los aromas depende básicamente de la llamada segunda fermentación, es decir, del tiempo que dura la fermentación de guarda. Normalmente, a mayor tiempo de guarda, mayor finura
• Intensidad aromática: las cervezas de alta fermentación son las más aromáticas


FASE GUSTATIVA

El mejor procedimiento para apreciar la cerveza en toda su plenitud es el siguiente: primero se da un sorbo a la cerveza para humedecer la boca, seguido de un segundo sorbo en el que se paladeará y se degustará más despacio para que la lengua identifique cada una de las características de esta completa bebida. 

Los principales sabores que se pueden percibir en la boca al probar una cerveza son los siguientes:


• Suaves

• Secos
• Refrescantes
• Amargos
• Pastosos
• Dulces
• Afrutados
• Maltosos
• Ácidos


En esta gama y en la que se desprende de la misma vuelven a ser de vital importancia los siguientes factores:


• Tipo de cereal

• Variedad y características de la cebada
• Temperatura del tostado de la malta
• Tipo de fermentación
• Levaduras
• Fermentación y tiempo de guarda
• Crianza
• Pasteurización
• Conservación
• Temperatura de servicio
• Recipiente de servicio


Un buen sistema para diferenciar los niveles de amargor de los tipos de cerveza es utilizar una referencia convencional denominada U.A. (unidad de amargo), que tiene una correspondencia directa con la cantidad de lúpulo que se mezcle. Su escala varía entre el 10 y el 100, aunque estos extremos son rarezas exóticas difíciles de encontrar. Los índices más habituales son entre 20 y 35, considerándose el 45 demasiado fuerte. Muy pocas llegan a 60, y éstas pueden ser rechazadas por paladares poco acostumbrados. 



LA TEXTURA EN UNA CERVEZA

La textura de una cerveza puede variar considerablemente dependiendo del tipo y calidad de la misma. La variedad de textura comprende cervezas “tupidas”, “espumosas”, como las blancas de trigo o las “compactas”, que llegan a ser tan densas que se pueden tirar de ellas 

La espuma es el resultado natural de la estabilidad de los componentes propios de la cerveza, al desprender el gas carbónico que contiene, por lo que siempre hay que servirla con ella. 

La espuma debe formar una corona de unos 2-3 cm de espesor. En los casos en que la cerveza forma aros de espuma a lo largo de las paredes del recipiente, significa que esta cerveza es de calidad. 

Una buena espuma debe ser blanca, cremosa y con buen aspecto. 



miércoles, 18 de mayo de 2016

VINOS Y ENSALADAS. DIFERENTES MANERAS DE MARIDARLOS

Va llegando la época estival, y con ella las ensaladas, uno de los platos estrella, ligero y fresco, que requiere saber con qué vino poder acompañarlo para acertar.

La ensalada suele acompañarse de aliños, salsas o diversos vegetales que desequilibran el maridaje, dificultando su acompañamiento con el vino.
Un acierto seguro es el Moscatel el cual tiene la ventaja de que soporta perfectamente la compañía de los vegetales herbáceos, aunque sean tan difíciles como los espárragos. 
Las ensaladas admiten también otras alianzas más sorprendentes. 
Una ensalada templada, como por ejemplo de micuit de pato, puede dar entrada a un Tinto joven de Garnacha, de Tempranillo o de Merlot.
Uno puede esperar que una ensalada con salsa de almendras y pimientos, acompañada de atún o bacalao, encuentre su complemento perfecto e un vino blanco; pero al probarla con un vino tinto, es posible que cambies de opinión. 
Aquellas en las que se incorporan frutas dulces como el melón, pera o manzana, contribuyen a contrarrestar los efectos de la acidez que pueda producir el aliño y ayudan a degustar el vino. Cuando existen toques dulces, las ensaladas pueden combinar bien incluso con riesling secos y gürztramminer, pero también con tintos tipo pinot noir o cabernet sauvingnon.
Cuando las ensaladas con base de pasta o arroz, los vinos rosados funcionan muy bien; y si son de legumbres, en cuyo caso suelen tener una tendencia de sabor dulzón, los vinos frescos con poco cuerpo, blancos, rosados o tintos combinarán genial, dependiendo claro está de los aliños y aderezo.